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Delitos de Adolescentes a golpe de “Click”

sexting y ciberbulling

La masiva utilización de medios de comunicación cibernéticos por los menores, ha provocado un aumento exponencial de la delincuencia a través del “móvil” o del correo electrónico. Es un fenómeno que también ha aumentado entre los adultos, aunque no sean objeto de esta entrada en el blog, y lo han hecho en tal medida que podríamos decir que están a un “click” de distancia de cometer un delito, o al otro lado del botón “compartir” o “enviar” en redes sociales; o lo que es peor aún: “enviar a todos tus contactos”.

Los adolescentes y las redes sociales

El Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia (Penia) revela que el 87% de los menores de edad superior a los 15 años, cuenta con teléfono móvil  y conexión a Internet. Lo que pone de manifiesto que el fenómeno de compartir archivos, mensajes, vídeos o fotografías entre menores, lejos de remitir o se ha tornado imparable. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ya computó en 2011 que el uso de ordenadores entre la población infantil de 10 a 15 años era del 95%, y que el 87, 1% lo tenía conectado a la red. Lo que pone de manifiesto que la población menor de 18 años, debido a que son los nativos tecnológicos y que el ciberespacio es su entorno natural, resulta especialmente afectada por este tipo de delitos tanto en el papel de víctimas como en el de infractores.

Esta expansión del uso de las redes sociales entre menores, ha propiciado que la comisión de ciertos delitos se haya multiplicado de tal manera, que resultaría imposible la persecución de los mismos si la totalidad de los que se cometen fuera objeto de denuncia.

El sexting

Los delitos que con más frecuencia aparecen en las Fiscalías de Menores consisten generalmente en la difusión de cierto material considerado humillante para la víctima, o pornográfico, aun cuando este material haya sido transferido de forma voluntaria por la persona que se ve perjudicada con la difusión del mismo.

La Fiscalía de Alicante ha alertado del alto porcentaje de delitos contra la intimidad o de distribución de material pornográfico entre menores, el denominado “sexting”, que ya se derivan de un mal uso del Whatsapp, una de las aplicaciones de mensajería instantánea más utilizados en la actualidad. Así, la difusión de ese material puede llegar a considerarse según la legislación vigente en materia de menores un delito contra la intimidad y revelación de secretos o de difusión de contenido sexual entre menores, pudiendo tener variedades como la tenencia de material pornográfico o consecuencias para la menor cuando terceros utilizan esa foto para practicar la extorsión sobre la víctima.

La prevención ante el sexting y el ciberbulling

Según la catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Castellón y experta en Redes Sociales, Maria Luisa Cuerda, uno de los factores de riesgo que influye en estos episodios es el “diluido concepto de privacidad que tienen los menores” y la inmadurez de la propia víctima, que la lleva “a proporcionar al agresor una fuente inagotable de datos de interés que facilitan la comisión del ilícito”. Según esta catedrático, el sector más vulnerable se da entre los menores de 10 a 15 años, que después no se atreven a denunciar en muchos casos por el miedo a las represalias que quien ha difundido el contenido íntimo pueda ejercer, o a que los padres lleguen a tener conocimiento de lo ocurrido y le restrinjan el acceso a Internet. El móvil, al igual que las redes sociales, favorece la coparticipación en el delito de los terceros receptores del contenido, cuando estos a su vez lo difunden, dada la menor percepción del daño que tienen debido a la falta de contacto personal con la víctima, incluso por la propia ignorancia del agresor de las consecuencias causadas de su conducta.

Aquellas precauciones que adoptaban los padres en tiempos pasados, entre las que estaba la famosa consigna de “no hablar con desconocidos”, se han quedado cortas. El ciberespacio supone un nuevo escenario de delincuencia para delitos que ya están tipificados en el Código Penal. Compartir y difundir una fotografía en las redes sociales es lo que se conoce como publicidad, al igual que las humillaciones constantes  o los insultos en Facebook se consideran injurias. Por lo tanto, no debemos dejarnos confundir por los nuevos nombres en inglés, como “sexting” o “ciberbulling”, para lo que son conductas antiguas aunque parezcan delitos nuevos, pero son los de siempre en un nuevo espacio y están en el Código Penal. Por eso, los que somos responsables de la conducta y formación de menores en estas edades, debemos saber prevenir estas conductas.

Les dejo el enlace a la web http://www.sexting.es/guia-sexting-adolescentes.html en donde podrán descargarse la “Guía sobre adolescentes y sexting”.