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Adolescentes y teléfonos: Los profesores legitimados para inspeccionar los datos

inspeccionar telefonos de los alumnos por los profesores

La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional ha avalado en una sentencia de 26 de septiembre pasado, la decisión de un colegio de Madrid de acceder al teléfono móvil de un alumno, de doce años, que había mostrado un vídeo de contenido sexual a una compañera.
Los hechos que motivaron este recurso se remontan al mes de noviembre de 2011, cuando el director del centro escolar accedió, acompañado por el informático del colegio, y en presencia del menor, al contenido del móvil. A la vista del contenido, el colegio decidió abrir un expediente sancionador al menor. Su padre denunció al centro por violación del derecho a la intimidad, privacidad y secreto de las comunicaciones, lo que motivó un procedimiento penal que fue archivado. El progenitor acudió entonces a la Agencia de Protección de Datos argumentando que el colegio había accedido al terminal telefónico de su hijo sin el consentimiento de los padres.
En la sentencia que comentamos, contra la que cabe recurso ante el Tribunal Supremo, los jueces consideran que, tal y como establece la normativa legal, el tratamiento de los datos de un móvil, esto es, el acceso sin la autorización expresa del propietario, es necesario que se dirija al “cumplimiento de una misión de interés público”. Y también señala que: “el derecho a la protección de datos no es ilimitado sino que, como cualquier otro, puede quedar constreñido por la presencia de otros derechos en conflicto”.

En este caso, el director del centro escolar actuó correctamente en defensa de los intereses morales de la menor puesta bajo su responsabilidad. Legitima así la sentencia de la Audiencia Nacional el control de los terminales telefónicos por los docentes, en aras a proteger a los alumnos menores bajo su responsabilidad de cualquier ataque a su integridad moral y a su derecho a recibir una formación moral que contribuya al pleno desarrollo de su personalidad.